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Domina
Maxima:
Paso a relatar mi primera sesión con Ama Máxima
así como me fue ordenado.
Atendiendo a las palabras de la Señora de que
no le agrada leer mensajes demasiado largos trataré de ser todo lo
breve posible en mi relato.
Lo primero a destacar es que al llegar al lugar
tratando de sobrellevar los nervios me encontré frente a la Señora
ni bien entré y quedé maravillado ante Su belleza. Por supuesto
que yo ya había “adorado” Sus imágenes en Su sitio de Internet
pero verla en persona supera cualquier fotografía, expectativa o
fantasía que uno tenga antes de conocerla.
Su voz y modo al hablar es muy suave y Sus
movimientos y control de cada detalle minucioso.
Mientras Ella comenzaba a llenar mi ficha en Su
escritorio yo debí lavar algunas de Sus pertenencias en el baño lo
cual me hizo sentir muy bien porque me dio algo de tiempo para que
se calmen mis nervios y recomponerme para presentarme nuevamente
ante Ella.
Luego de terminar con la ficha personal y
explicarme detalladamente cada una de Sus instrucciones para el
futuro pasamos a la sesión de dominación propiamente dicha. Debo
señalar que estar de rodillas ante el Ama mientras Ella escribía
en la computadora y me hacía algunas preguntas fue algo mágico. Yo
podía desde esa posición admirar Sus piernas cruzadas, Sus increíblemente
hermosos pies y tener a esa Mujer imponente frente a mi, todo
superaba mis más ambiciosas expectativas. El solo hecho de estar
allí, frente a Ella ya me hacía sentir inferior e indefenso, pero
también relajado y liberado de mis nervios iniciales, comenzando ya
a disfrutar de Su altiva belleza y firme seguridad en todo momento.
Al comenzar la sesión en su fase activa me
sentí en otro mundo, totalmente subyugado por una Mujer como la que
solo uno ha visto en sus fantasías y sueños. Pude realizarle
masajes, adorar, acariciar y besar Sus piernas, recibir lluvias
plateadas como una bendición que me sometían y me atrapaban en Sus
redes de seducción y disfrutar cada instante cerca de Ella,
sintiendo Su aroma y viendo Su escultural cuerpo desde mi posición
de inferioridad. Supongo que no pude agradecerle lo suficiente me
permitiera adorarla y tocarla todo lo que hubiera querido, creo que
en mis futuras sesiones podré hacerlo mejor, así como también ir
conociéndola y poder servirla en la exacta medida de Sus gustos y
preferencias.
La única palabra que me viene a la mente para
definir a Domina Maxima es “DIVINA”, pero creo que aún este
calificativo le queda pequeño. El modo en que mira a Sus siervos y
los seduce es totalmente irresistible haciendo que no se pueda estar
allí sin comenzar a amarla y respetarla, haciendo todo lo posible
para obedecerla al pie de la letra y así recibir como una limosna,
alguna de Sus caricias o consentimientos.
El final de la sesión fue lo más maravilloso
de todo y nunca antes había experimentado tal sensación. Postrado
en el suelo adorando Sus pies escuché Su voz diciendo que contaría
hasta diez y que al final de esa cuenta yo debería ponerme de pie y
retirarme. Comenzó la cuenta lentamente mientras yo aún yacía
ante Ella y trataba de disfrutar al máximo de esos últimos
segundos adorando esos pies calzados en sandalias negras. Agradecí
con desesperación el privilegio de estar allí y de poder
demostrarle mi adoración mientras continuaba besando esos divinos
pies. Cuando la cuenta ya pasó el número cinco pedí entonces
autorización para levantarme y poder mirar a mi nueva Ama, a esa
increíble Reina todopoderosa que me tenía allí a Su merced
totalmente despojado de mi orgullo y voluntad propia. Recibí Su
autorización sin que se detuviera la cuenta y pude tener mi
satisfacción sexual masturbándome y mirándola a los ojos mientras
Ella pronunciaba los últimos números hasta llegar a diez. “Sencillamente
maravilloso”.
Este final de la sesión fue totalmente increíble
por el manejo de los tiempos que el Ama tuvo otorgándome
exactamente el tiempo necesario para poder tener mi desahogo sexual.
Creo que hasta que pueda estar allí nuevamente en Su presencia no
dejaré de soñar con poder volver a besar esos pies, nada ansío más
en este mundo.
Las tres cosas más intensas y mágicas de la
sesión: Las lluvias plateadas, la adoración de pies y mi desahogo
final mirándola a los ojos.
Esperando la aceptación como Su siervo y ya
llevando con orgullo mi código de servidumbre, me despido de Domina
Máxima agradeciéndole por haberme brindado los minutos más
intensos de mi vida dentro del bdsm y también por permitirme
servirla de ahora en más por medio de mi profesión.
Con toda mi adoración, suyo para siempre.
C12
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