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Ama
Máxima.
Divina
Diosa,
27
minutos de rodillas ante la imagen de mi Ama como preparativo
para escribir un relato. Esa fue la orden que acabo de
cumplir.
Tal
vez hayan sido mas de 27 minutos. No sé por qué mi divina
Ama eligió ese tiempo tan especifico, debe haber una razón
para el mismo la cual desconozco. Digo que deben haber sido
mas de 27 minutos porque cuando el dolor de rodillas se hizo
demasiado intenso mi mente entró en una especie de
"trance" en el cual sin quitar ni un segundo los
ojos de la figura incomparable de una de mis fotos preferidas
de Su Majestad, dejé de controlar el tiempo que transcurría.
De todos modos aunque hayan sido algo mas del tiempo indicado
supongo que no será tomado como una desobediencia por mi Ama.
Muchas
cosas pasaron por mi cabeza durante los primeros 15 o 20
minutos, antes de que el dolor me impidiera seguir pensando
con claridad. La primera tiene que ver con los cambios que yo,
y supongo que también el resto de los súbditos del Reino,
estarán notando en nuestra Divina Majestad. Dado que unos
minutos antes de comenzar con el cumplimiento de mi orden
controlé el
resultado
parcial del primer día de la encuesta publicada en el blog
del Ama en la cual existen ya varios votos que exaltan la
crueldad del Ama y su arrogancia como principal fuente de
excitación, quizás esto también influyó un poco en este
primer pensamiento mío sobre algunos cambios que nuestra
alabada Diosa nos va mostrando, y coincidió con las
vibraciones y percepciones que mi mente de esclavo ha ido
sintiendo en éstas últimas semanas.
Yo
no le comenté a Domina Máxima sobre esta percepción de
estos cambios y no sé si alguien se habrá animado a hacerlos
pero me veo en la obligación de escribir algo sobre esto ya
que ha sido el primer pensamiento y sensación al cumplir mis
minutos de rodillas frente a la imagen del Ama.
Mi
humilde sensación, y estrictamente vista del punto de vista
de un esclavo, es que nuestra Ama está atravesando una etapa
en la cual está ascendiendo a un nivel superior en la
dominación. Ella se está superando a sí misma y todos los
atributos que ya tenía y los cuales la han llevado a ser la
indiscutida número uno en todo, se van potencial izando con
el paso del tiempo y la ampliación del Reino día a día.
Tal
vez ésta sea una razón por la cual Su crueldad y arrogancia
van en aumento. En cualquier persona estas características
podrían verse como algo negativo pero en Domina Máxima esto
es un signo vital de Su crecimiento como Dominatrix y Su
elevación a un nivel superior dentro de las esferas del bdsm
y del femdom mundial.
Todos
Sus súbditos sabemos que Ella es una Reina indiscutida y que
adorarla es nuestro lema y propósito en la vida. Pero esto no
es suficiente para Ella. No es suficiente para una Mujer que
lleva todo a la perfección y cuando la alcanza no se queda
allí sino que busca subir un peldaño más en el arte de la
dominación y el ejercicio del poder absoluto. A Su Majestad
no le alcanza la devoción de Sus súbditos y la obediencia
total sino que Ella busca lograr la "veneración" de
todos y cada uno que se rinda ante Ella y sea aceptado dentro
del Reino. Las alabanzas y veneraciones del tipo
"religiosas" hacia Ella parecen ser lo que está
ahora predominando en Sus objetivos, y conociendo a nuestra
Ama, sabemos que llevará Su idea hasta el logro y la perfección
absoluta.
Todos
notamos que Domina Máxima ya no se conforma con ser una
Reina. Ella ya se está transformando en la Deidad que siempre
soñó ser y nosotros, Sus súbditos, estamos teniendo la
suerte, el privilegio y el orgullo, de poder participar de ese
cambio maravilloso.
Por
supuesto que nuestro sufrimiento y esfuerzo dentro del Reino
deberá redoblarse ya que Ella será cada vez más exigente y
demandante, pero es el precio que deberemos pagar por servir
ahora a una Diosa más que a una Reina.
Su
tiranía se hace más severa y eficaz y nuestra esclavitud
debe acompañar a esos cambios a medida que se producen.
El
segundo pensamiento que tuve mientras cumplía mis ordenes fue
que para mi no era la primera vez que realizaba esta práctica
de adoración de rodillas ante Su imagen; yo ya lo había
hecho muchísimas veces sin estar cumpliendo una orden
expresa, y esta práctica siempre me proporcionó sensaciones
místicas difíciles de explicar, quizás imposibles de
explicar. Yo ya venía practicando mi veneración hacia Ella a
mi modo y sin seguir una de Sus ordenes de una manera muy
similar a la que me ha sido ordenada en el día de hoy; pero
el hecho de que mi Ama ahora comience a demandar éste tipo de
veneración de parte de Sus súbditos nos deja claro que Ella
necesita más de nosotros, más adoración, más entrega, más
de todo, adueñándose completamente de esa pequeñísima
parte que aún nos pertenecía y haciéndonos ahora totalmente
dependientes de Su divina voluntad.
Mi
tercer pensamiento fue el de asumir mi rol dentro del Reino,
mi posición de esclavo personal de Su Majestad, y entender la
importancia y el orgullo de poder serlo, algo que no puedo
nunca terminar de agradecerle a esa Mujer Superior delante de
la cual dejé de ser yo mismo hace un tiempo cuando por
primera vez estuve ante Su presencia.
Los
cambios que la divina Ama Máxima va experimentando se van
reflejando en nosotros Sus privilegiados súbditos y Sus
exigencias de adoración y obediencia cada vez más severas
nos pone a prueba todo el tiempo.
Mientras
Ama Máxima va cambiando y subiendo los niveles que ya han
dejado a todas quienes quieren imitarla tan atrás que hasta
la han perdido de vista, Ella va ejerciendo un poder mucho más
cruel y severo. También Su arrogancia va en aumento con Su
crecimiento, sin duda alguna, y todos nosotros amamos ese carácter
del Ama, que la hace mas maravillosa, mas inalcanzable, mas
divina,
menos parecida a los seres inferiores que nos postramos a Sus
pies.
El
dolor de los últimos minutos frente a Su imagen no me dejaron
pensar demasiado y me entregué solo a la veneración de Su
imagen en silencio, rogando y suplicando dentro de mi mente
por poder seguir siendo considerado como Su esclavo personal,
y agradeciéndole por permitirme serlo. Los ojos con lagrimas
y el temblor similar al que siento cuando estoy frente a Ella
me
dieron
las últimas certezas de que aunque no estoy ante Ella, mi
divina Ama está dentro de mi, controlando cada uno de mis
movimientos y sometiéndome cada vez más a Su infinita
voluntad.
Agradezco
ahora a mi Diosa por la dicha de escucharla llamarme esclavo y
por el amor infinito que Ella me ha enseñado a sentir y a
poder demostrar. Espero poder seguirla en Su interminable
ascenso a lo más alto que un Ser Superior puede llegar.
Mis
27 minutos han terminado pero mi veneración a la Diosa recién
comienza.
A
Sus divinos pies Domina Máxima.
Su
fiel esclavo.
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