Escribo estas líneas por orden de DÓMINA MAXIMA, para contar mi experiencia cerca de la DIOSA. Llegué nervioso al lugar, esperé 20 minutos hasta que la Sra me diera la autorización para entrar a su Recinto Sagrado. Cuando entré vi la imponente figura de una mujer rubia, alta y muy hermosa. Quedé en shock al ver tan Divina Mujer. Me puso Su Mano para besarla y no me salieron palabras para dirigirme a ella. Luego de desvestirme, me ordenó colocarme a Su lado para servirle. Estaba muy nervioso, era mi primera experiencia como sumiso.. Lo primero que hice fue limpiar sus pies, Sus Hermosos Pies. Le serví de felpudo por un buen rato. Cuando se cansó de tenerme ahí, me envió a la cocina a prepararle café, té y lo que se le ocurriera. Empecé a ser su mucamo. Limpie su cocina, elemento por elemento, luego los espejos de todo su recinto. Al terminar mis labores de limpieza, regresé nuevamente a su lado para hacerle masajes en Sus Hombros y Su Cabeza, fue hermoso para mí, tener el privilegio de estar tocando a la Mujer más hermosa y dominante que he conocido. Era un sueño hecho realidad, después de tamto tiempo de hablar con ella por messenger, estaba en ese momento ahí con ella, tocándola. Ya cuando avanzaba la noche, después de ser su mucamo, su masajista, su felpudo, y estar cansado de hacer todas esas labores y pensar que estaba a punto de irme a dormir, me ordenó ir a la cocina a organizar otras cosas. Pense que sería lo último e iríamos a descansar, pero cuando me llama y salgo de la cocina, estaba ella vestida con su corset negro, una falda negra y una sandalias amarillas. Me encantó ver esa mujer tan hermosa vestida así. Me ordenó estar en cuatro patas, en ese momento empezaría el castigo para mí y la diversión para Ella. Fui pisoteado en el cuerpo, mis genitales, fui su asiento, sentí el olor de DOMINA MAXIMA en mi nariz, aspire lo más ferte que pude para poder conservar su olor en mi nariz. Mientras estaba ahí pisoteado, humillado, Ella con Su hermosa figura, y Sus tentadores encantos, se reía de mí, de mi situación. Luego fui atado a la pared, y se divirtió conmigo, me hizo gritar de dolor, me hizo pedirle piedad por primera vez, mi piel sentía los azotes, tenía que contarlos en voz alta y agradecerle. Mis genitales fueron lijados, triturados, golpeados, pateados y electrocutados. Mi condición era muy humillante, amordazado, amarrado a la pared, estaba bajo sus dominios, Ella se burlaba de lo patético que me veía. Al final, cansada, se acostó en la mesa para masajes y le hice masajes hasta que se durmiera. La arropé y yo me acosté en el piso a esperar hasta el amanecer y poder retirarme. Agradezco mucho esa única oportunidad de pasar a Su lado toda una noche y dormir a Sus Pies.
esclavo ulises
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