Adorada Ama Máxima:
Qué fantástica emoción haber tenido el privilegio de conocerla!
Ya de entrada sentí que mi Ama tenía todo el control. Esa actitud altiva y esa
tranquilidad para disponer de mi no me la esperaba.
Verla y adorarla fue la misma cosa. Esa belleza semioculta por ese pelo largo y
suave me trastornó enseguida.
Cuando mi Ama me hizo poner de rodillas ya supe que como esclavo había
encontrado a quien servir y entregarle mi sumisión.
Pero que pasaría luego no lo podía saber. Pero me entregué a las órdenes y
deseos de mi Ama.
Se que mi Ama me estuvo probando a ver donde estaban mis límites y probó varias
cosas.
Todas fueron excitantes y originales. La espera a ver (o no ver en este caso) lo
que pasaría me tuvo totalmente en estado de excitación.
Las palabras de mi Ama me hicieron desear todo lo que ella quisiera hacer.
Quizás el bondage me pareció que era mucho trabajo para mi Ama, cuando es el
esclavo quien tiene que servirla.
Lo máximo fue cuando mi Ama me permitió ocuparme de sus hermosos pies. Deseo
aprender a ser perfecto en eso.
Y deseé mucho, mucho, haberle podido acariciar su entrepierna y quizá hacerla
gozar con mis manos.
Se que como esclavo no hay nada que pueda pedir ni desear sino sólo obedecer a
mi Ama, y esperar que ella lo aprecie.
No es necesario que mi Ama sufra con sus incómodas botas sino lo quiere.
Seré feliz besando el suelo que han tocado los hermosos pies de mi Ama.
Deseando recibir una sola palabra suya me despido posternado a sus pies,
su sumiso esclavo,
----- Mensaje original ----
De: identidad reservada
Para: info@dominamaxima.com.ar
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